Regreso a casa…

Los ojos de mi madre siempre expresivos sonreían con maldad cuando por debajo de su mesa le daba de comer a nuestro perro cosas prohibidas.

  • Abue ya no le dé eso a Simba, ya comió y nos lo va a engordar.
  • El me pide – decía mi mamí sonriente.

Era hermoso verla jugar naipes, bailaba entusiasmada cuando un jocker le salía en su jugada y cantaba emocionada: “Dame tu vidaaaa, para vivirla mejor que la túuuuu…..

Esa fue mi mamí…alegre, amorosa, siempre positiva y entusiasta, veía el cómo si de las cosas y no se detenía en el cómo no.

Repentinamente su cabeza comenzó a dolerle, sin encontrar medicina que le calmará el dolor, y ella como toda una guerrera nunca se quejó.

Fuimos de inmediato al médico, esperanzados de encontrar un remedio eficaz que ayudará a mamá.

-Saliendo toma un baño, descansa un rato y volvemos a jugar cartas, su pasatiempo favorito, pensamos.  Pero nuestra realidad se desvaneció cuando sin anestesia nos dieron el terrible diagnóstico de mamá…es cuestión de meses dijo el médico.

El mundo se nos vino encima, mis cuatro hermanos y yo tardamos en digerir la noticia.

Pasaron dos semanas desde la trágica sentencia del médico, el “estuche terrenal” de mamá se deterioró como en cascada, dejo de hablar paulatinamente, pero aprovechaba las pocas fuerzas que su cuerpo le daba para bendecirnos. Se despidió de nosotros con una sonrisa y así trascendió, regresó a casa.  Regalándonos estas dos semanas de sufrimiento abnegado, preparándonos para soltarla con amor.

Ahora nos queda el consuelo de haber tenido a una madre que nos demostró su amor en todo momento y hasta su último suspiro.

Perder a un ser amado es una de las pruebas de amor más significativas, estoy triste, pero tranquila porque mamá dejo de sufrir, porque tuve la bendición de despedirme de ella, de decirle cuanto la amaba y de disfrutarla 52 años maravillosamente.

Nuestra relación fue tan plena que hoy me quedo satisfecha, en paz, nos dimos una a la otra lo mejor. No quedan deudas ni resentimientos, me quedo con un ramillete de recuerdos, de momentos mágicos, de muchas bendiciones en el aire.

Gracias, mamá, por todo y, por tanto. Te quiero, te amo por siempre.

Gracias por darte el tiempo de leer mi columna. Sigo al pendiente de tus comentarios y sugerencias, ¿qué tema te gustaría que abordara? Exprésate, para mí, es un placer compartir contigo…Linda vida.

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